comida
que parece que te retrasas. se habrá alargado el café con estas en el Momo, o te habrás vuelto a quedar una vez más sin batería en el móvil. pero no te preocupes, yo voy haciendo la comida pero ya sabes que la ensalada la aliñas tú. tu padre se ha vuelto a enfadar porque no bajamos a comer. ya ves... otra vez invasión valenciana y sin avisar. pero no te preocupes, que le he dicho que nos acercaremos un ratito al café. dice que te ha comprado moscatel y unas pastas de té que te ha hecho Yolanda. el pobre sigue sin enterarse que tú eres más de obleas y de Baileys con hielo. pero qué le vamos a hacer... tú y los corticoides os lo comeréis todo.
ayer hablé con Otín. qué tío, qué enormidad de persona y de profesional. qué buen ojo con la gente con la que formas tu red. recuérdame que te cuente lo que me comentó del ichigai. creo que deberíamos copiarle e ir a Japón. o a Nepal. ya sabes: siempre nos quedará Katmandú... por cierto, el revisor me ha citado en unas semanas para un café de mierda en el Rodilla. le he dicho que será sobre las 2 y media, que es nuestra hora de charrar y cafetito. no sé si sabrá jugar al guiñote, pero entre los cuatro creo que por fin podremos echar un coto completo en condiciones. aprovecharé entonces para llevarles tus agradecimientos y algún detalle que aún sigo buscando. te he excusado porque sé que como en casa no estás en ningún sitio y que aún tienes mucho que hacer por aquí y lo ha entendido perfectamente. en el fondo, fue suya la idea del alta y del regreso a Zaragoza...
ah! e Inés. ayer comí con ella en Los Helechos. ¿te acuerdas de aquel día, el día de la doctora Herrero y su sentencia de muerte? ayer repetí menú, siete meses después. los puddings de postre siguen siendo malísimos pero nunca dejará de ser ese sitio especial que tú me presentaste con tanta ilusión. me convenció la tía para que me ponga en manos de su hermano, o de Sergio, que puedo elegir. parece ser que te habías chivado de lo mal que tengo la espalda y no me he podido escaquear esta vez. esta semana empiezo, se lo he prometido, así, de paso, te quito un peso de encima. tus masajes seguirán aliviándome, pero al menos no tendrás que gastar fuerzas en ellos. el último, el del miércoles, me dejó como nueva. cómo me cuidas, mi vida. cómo alivias todas mis cargas con tus manos llenas de magia.
y hablando de magia, ¿sabes qué? este fin de semana nos vamos a Samper. después de tantos años esperándolo, parece que los astros se coordinan para llevarnos. se viene tu hermano y la cuñi, nos vamos en familia a tu segundo hogar.
ahora cuando llegues me cuentas cuál es la mejor ruta y dónde propones que comamos. pero nada de salmón congelado, por favor.
ayer hablé con Otín. qué tío, qué enormidad de persona y de profesional. qué buen ojo con la gente con la que formas tu red. recuérdame que te cuente lo que me comentó del ichigai. creo que deberíamos copiarle e ir a Japón. o a Nepal. ya sabes: siempre nos quedará Katmandú... por cierto, el revisor me ha citado en unas semanas para un café de mierda en el Rodilla. le he dicho que será sobre las 2 y media, que es nuestra hora de charrar y cafetito. no sé si sabrá jugar al guiñote, pero entre los cuatro creo que por fin podremos echar un coto completo en condiciones. aprovecharé entonces para llevarles tus agradecimientos y algún detalle que aún sigo buscando. te he excusado porque sé que como en casa no estás en ningún sitio y que aún tienes mucho que hacer por aquí y lo ha entendido perfectamente. en el fondo, fue suya la idea del alta y del regreso a Zaragoza...
ah! e Inés. ayer comí con ella en Los Helechos. ¿te acuerdas de aquel día, el día de la doctora Herrero y su sentencia de muerte? ayer repetí menú, siete meses después. los puddings de postre siguen siendo malísimos pero nunca dejará de ser ese sitio especial que tú me presentaste con tanta ilusión. me convenció la tía para que me ponga en manos de su hermano, o de Sergio, que puedo elegir. parece ser que te habías chivado de lo mal que tengo la espalda y no me he podido escaquear esta vez. esta semana empiezo, se lo he prometido, así, de paso, te quito un peso de encima. tus masajes seguirán aliviándome, pero al menos no tendrás que gastar fuerzas en ellos. el último, el del miércoles, me dejó como nueva. cómo me cuidas, mi vida. cómo alivias todas mis cargas con tus manos llenas de magia.
y hablando de magia, ¿sabes qué? este fin de semana nos vamos a Samper. después de tantos años esperándolo, parece que los astros se coordinan para llevarnos. se viene tu hermano y la cuñi, nos vamos en familia a tu segundo hogar.
ahora cuando llegues me cuentas cuál es la mejor ruta y dónde propones que comamos. pero nada de salmón congelado, por favor.
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